Nuestro aceite
Aceite de arbequina, de cosecha temprana y sin filtrar
El Aceite de Oliva Virgen Extra Castillo de Monteagudo está elaborado de forma totalmente artesanal con aceitunas arbequinas recolectadas en el momento óptimo y molidas en frío para que conserve todo el sabor, aroma y propiedades.
La aceituna arbequina es originaria de la localidad de Arbeca (Lérida), aunque se ha extendido por España y resto del mundo por la calidad de sus aceites y su capacidad de adaptación a diferentes climas y terrenos. Los árboles son de escaso vigor y rápida entrada en producción, ideales para las nuevas técnicas de cultivo. La maduración temprana evita los riesgos de heladas de diciembre y enero.
Los olivos arbequinos producen aceitunas pequeñas, que dan lugar a aceites dulces y aromáticos, con pocos sabores amargos o picantes.
Debido a su popularidad y extensión geográfica los aceites de arbequina pueden tener muchos matices diferentes, pero en general predominan los aromas vegetales: hierba, manzana, plátano, tomate.
El aceite de arbequina es delicado y suave, perfecto para pescados o mariscos, para aliñar ensaladas o para tomar simplemente con una tostada y algo de tomate. Su sabor no invasivo lo hace idóneo para platos como la tortilla de patatas o el gazpacho, ya que aporta textura y aroma sin dominar al resto de los ingredientes. También es ideal para dulces y repostería gracias a su dulzor y bajo amargor.
Cultivo y elaboración
En Castillo de Monteagudo cuidamos exhaustivamente todo el proceso para la elaboración de un aceite de oliva virgen extra de la máxima calidad, desde la selección de las mejores aceitunas hasta el embotellado final.
Al disponer de una extensión relativamente pequeña -50 hectáreas- nuestros olivos reciben una atención minuciosa a lo largo de todo el año. Monitorizamos permanentemente su estado de salud y sus necesidades para conseguir unas aceitunas de óptima calidad.
Unas semanas antes de la cosecha analizamos muestras de las diferentes fincas para elegir las que tienen los mejores frutos, que utilizaremos para producir nuestro aceite. Recogemos las aceitunas temprano (en octubre o noviembre), lo que nos permite producir AOVES de mayor calidad, con aromas y sabores más intensos. Estos aceites de cosecha temprana también son superiores en su composición físico-química, con mayor presencia de polifenoles, que son sustancias donde residen las propiedades antioxidantes del aceite de oliva, y menos acidez y peróxidos.
Los aceites tempranos sacrifican la productividad: para producir un kilogramo de aceite temprano pueden llegar a hacer falta diez kilos de aceitunas, mientras que para un aceite de cosecha normal o tardía bastan cinco o incluso menos kilos de olivas.
Para que el aceite sea de calidad es importante que la aceituna se recoja directamente del árbol, sin entrar en contacto con el suelo (lo que se conoce como aceituna “de vuelo”). En nuestro caso nos aseguramos de ello utilizando cosechadoras de última generación que recogen la aceituna del árbol sin dañar el olivo.
Cosechamos en el momento en que nos ofrecen el máximo de aroma y sabor, las trasladamos inmediatamente a la almazara y realizamos la extracción en frío con la tecnología más avanzada para que el aceite conserve todas sus propiedades.
Una vez que la aceituna es separada del árbol comienza a perder cualidades, por ello es preciso que el trayecto a la almazara sea corto y la molturación inmediata. En Castillo de Monteagudo molturamos nuestras aceitunas a escasos diez minutos de las fincas. Además, transportamos las aceitunas en cajas pequeñas para evitar su aplastamiento, por lo que llegan a la almazara recién cosechadas y en perfecto estado.
Allí son molturadas en un moderno molino de piedra que permite que el aceite conserve todas sus cualidades. Posteriormente pasan al batido, que se hace controlando la temperatura por debajo de 27 grados para evitar la pérdida de aromas.
Por centrifugación se separa el aceite del agua y las partes sólidas de la aceituna, y se traslada a las decantadoras para eliminar los restos de impurezas antes de su embotellado.
Todo este proceso se hace exclusivamente por procedimientos físicos (estrujado, centrifugación y decantación por gravedad), por lo que el resultado es un zumo natural de las aceitunas, con todo su aroma y sabor natural y todos los componentes beneficiosos para la salud, sin haber estado en contacto ni llevar añadida sustancia alguna.
Nota de cata
CASTILLO DE MONTEAGUDO AOVE 2025 – VARIEDAD ARBEQUINA.
La primavera, cálida y con lluvias irregulares, favoreció una floración abundante. Dos granizadas muy violentas en junio y julio dañaron buena parte del fruto cuajado y redujeron notablemente el volumen final de producción. Aun así, los olivos que conservaron parte de la carga se beneficiaron de la baja competencia entre frutos.
Como resultado, la aceituna restante ha mostrado mayores concentraciones de aceite, con perfiles más intensos. Las temperaturas elevadas del fin del verano y otoño produjeron una rápida maduración de las olivas.
Cosechamos entre los días 23 y 30 de octubre, con temperaturas entre 8 y 21 grados, sólo por las mañanas para que las aceitunas llegaran frescas a la almazara.
De color verde suave, delicado y muy equilibrado. Aroma a hierba fresca, fruta y plátano, con toques de almendra. Se perciben también hortalizas locales como tomate y alcachofa. En boca es elegante y sedoso, con muy buena estructura. Persistencia media.
Perfecto para acompañar platos delicados como verduras o pescados; o simplemente sobre un buen pan tostado con tomate. Su suavidad lo hace también muy adecuado para repostería y postres, como complemento o sustituto de la mantequilla.